Después de veinte años de impunidad, de pruebas perdidas en los despachos oficiales y de un encubrimiento que alcanzó las más altas esferas del poder, el Ministerio Público Fiscal por fin puso nombre, apellido y posible pena a quien ellos sindican como el asesino de Paulina Lebbos. En un alegato que se extendió a lo largo de dos horas y 15 minutos, el fiscal Carlos Sale no dejó margen para las ambigüedades y solicitó la pena de prisión perpetua para César Soto. Para la acusación pública, los veinte años de lucha de Alberto Lebbos deben culminar con la condena de quien fuera la pareja de la víctima, un hombre a quien el fiscal describió como un agresor sistemático que estranguló a la joven estudiante en la madrugada del 26 de febrero de 2006.
El alegato comenzó con una reconstrucción histórica que puso en perspectiva la magnitud de la tragedia y la deuda del Estado. Sale recordó que en este proceso “perdió la vida una chica joven, de 23 años, que tenía una pequeña que quedó al cuidado de la familia Lebbos”. El fiscal enfatizó que este hecho “no tiene parangón en los anales de la Justicia de la provincia y creo que a nivel nacional”. En su visión, este debate es la culminación de un proceso que ya tuvo sentencias previas en las que resultaron “todos policías condenados”, un segundo juicio contra la cúpula policial y del área de Seguridad y un tercero en el cual se condenó a un fiscal. Hoy, sin embargo, el foco está puesto en la autoría material del homicidio. A pesar de las dos décadas transcurridas, el representante del Ministerio Público Fiscal fue tajante al afirmar que “hoy estamos dilucidando y creemos que se logró probar la responsabilidad penal del femicida César Soto”. Sale admitió que “el paso del tiempo no es inofensivo” y que en este largo camino “se perdieron pruebas fundamentales, pero quedaron indicios suficientes”. Bajo esa premisa, el fiscal hilvanó una serie de elementos probatorios para sostener que, a pesar de las maniobras de distracción, “todos los caminos conducen a César Soto como autor del hecho”.
Juicio por el caso Lebbos: “¿Quién encubriría a un sanguchero?”, planteó la defensa de SotoPara la fiscalía, la culpabilidad del imputado es una conclusión técnica ineludible que sobrevive incluso a la destrucción de evidencias clave. Uno de los puntos centrales del alegato fue la cronología técnica de aquella madrugada trágica. Sale remarcó que ese 26 de febrero, apenas pasadas las diez de la mañana, “el teléfono de Paulina ya no estaba en poder de Paulina” y que “se le introdujeron otros chips en ese momento”. En este contexto, el fiscal validó la declaración de Virginia Mercado, una de las últimas personas en verla con vida, asegurando que “a ella yo le creo todo”, destacando que declaró diez veces y “siempre dijo lo mismo”. Estos movimientos telefónicos y testimoniales sitúan a Soto en el centro de la escena, desarticulando sus intentos por mostrarse ajeno a la desaparición de la joven, según el fiscal. Sale construyó el perfil de Soto como el de un victimario posesivo, recurriendo a una figura legal que hoy se encuadra en el femicidio bajo el amparo de la tutela judicial efectiva. Recordó que ya en 2006, Alberto Lebbos había advertido a la policía que “Soto es el principal sospechoso”, pero increíblemente “lo dejaron ir”. Según la acusación, “Soto era controlador y tenía unos celos tremendos”, y lo calificó como un hombre que “siempre mintió” y que era “maltratador, amenazador”. Para Sale, la conducta del acusado después de la desaparición fue su principal error: aquel domingo “Soto nunca llamó al celular de Paulina”, sino que “llamaba a la casa” porque, según el fiscal, “sabía que estaba muerta”.
Caso Lebbos: “Se eligió a dedo a quién acusar para que la causa no prescribiera”, dijo la defensa de KaleñukLa agresividad de Soto fue descrita con crudeza mediante los testimonios de quienes conocieron la intimidad de la pareja, se dijo en el alegato. El fiscal citó frases que pintan un escenario de terror doméstico, mencionando que Soto le había dicho a Paulina: “si te veo con otro te mato”. Para el fiscal, el imputado es “un sinvergüenza” y “un golpeador”, pero fue más allá al calificarlo como “un sádico”. Como prueba de esa perversidad, Sale mencionó un dato: “a una persona asmática (Paulina) le quitaba el paf y se lo escondía”. Esta dinámica de poder y sometimiento explica, para la fiscalía, por qué “Paulina le tenía terror” y por qué esa noche “no pudo defenderse”.
Un momento de tensión en el alegato ocurrió cuando el fiscal Sale describió la actitud de Soto durante el juicio. Al observar el comportamiento del acusado mientras se proyectaban las evidencias del hallazgo del cadáver en Tapia, el fiscal no ocultó su indignación: “Soto vio aquí las imágenes del cuerpo de Paulina y ni se conmovió”, sentenció, agregando una comparación demoledora al afirmar que “parecía que estaba viendo Netflix”. Esa falta de empatía y la desaparición de elementos como su ropa de trabajo y el chip de su celular terminan por cerrar, para la acusación, un círculo de culpabilidad que no deja dudas razonables sobre su autoría.
Caso Paulina: Alberto Lebbos respaldó el pedido de perpetua para César Soto y denunció “impunidad estructural”En cuanto a la situación de Sergio Kaleñuk, el otro imputado en este tramo de la causa, el fiscal Sale decidió retirar la acusación. El fiscal fundamentó este desistimiento en la falta de pruebas contundentes para identificar a quién ayudó a Soto o si Kaleñuk tuvo una participación directa que pueda ser probada con el grado de certeza que exige una condena. Al no poder sostener los cargos con la misma fuerza que contra la expareja de la víctima, la fiscalía optó por concentrar toda la pretensión punitiva en la figura de Soto.
El destino de Soto ahora depende exclusivamente del Tribunal, integrado por los jueces Fradejas, Romagnoli y Morales Lezica, quienes deberán merituar si los indicios y testimonios citados por Sale son suficientes para condenar a una persona después de dos décadas. El próximo miércoles 6 de mayo, los acusados tendrán la oportunidad de decir sus últimas palabras y luego el tribunal dará a conocer el veredicto final.
Pedido de Lebbos: “No queremos venganza, queremos Justicia”
Alberto Lebbos pidió hablar ante los jueces antes de los alegatos. En ese momento, y con voz conmovida, aseguró: “Quiero una sentencia justa. No queremos venganza, queremos que se haga justicia. Hay muchos condenados y a ninguna persona le escuché pedir disculpas”. Luego, durante un cuarto intermedio, arremetió contra el Ministerio Público Fiscal, en la persona de su titular, Edmundo Jiménez. “Esto es impunidad. Por eso los delitos siguen ocurriendo. El que quiere delinquir ve lo que pasa en esta causa y sabe que no hay consecuencias”, advirtió. También apuntó contra decisiones judiciales como juicios abreviados y archivos de causas que, según afirmó, beneficiaron a personas vinculadas al encubrimiento. Sobre el desarrollo del juicio, Lebbos advirtió que la ausencia de querella limita las posibilidades de avanzar sobre otros implicados. “Vamos a seguir luchando hasta el último aliento. Todos los responsables de que delincuentes estén libres van a tener que responder”, aseguró.